Las Mariburruntzi ganan el Premio SuperA de Iberdrola por aumentar la visibilidad de la natación sincronizada

Las deportistas de Anaitasuna vencieron en la categoría de Difusión y regresaron a Pamplona con 50.000 euros

La espera y los nervios merecieron la pena y, finalmente, las nueve deportistas de la S.C.D.R. Anaitasuna que forman el grupo de Las Mariburruntzi (libélulas, en euskera) ganaron este miércoles en Madrid el premio Iberdrola SuperA, en la categoría de Difusión. Dotado con 50.000 euros, su candidatura Nunca es tarde / Libélulas fue premiada por aumentar la visibilidad de la natación sincronizada.

Anita Bonhomme Muruzábal, Raquel Elizalde Aranguren, Alicia Otaegui García, Irene Aldabe Moreno, Lola Sarriguren Arana, Laura Garde Etayo, Garbiñe Rekarte Gutiérrez y Ana Lana Moreno, con la supervisión de su monitora Isis Mínguez Rodríguez, recibieron el aplauso de la empresa eléctrica por su labor en la lucha en favor de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer en el mundo del deporte.

Rekarte y Mínguez fueron las encargadas de subir al escenario para recoger el premio y dedicaron “el abrazo más cálido” a las tres componentes de este grupo (con una media de edad de 53,3 años) que no pudieron asistir a la gala, Lola Sarriguren, Irene Aldabe y Laura Garde.

En su discurso, Rekarte resaltó cómo la mayoría de las presidencias de las instituciones recaen en hombres y subrayó que, aunque el camino para conseguir la igualdad será largo, “es necesario que se pueda recorrer en ambas direcciones, desde las bases hacia las instituciones más altas, y viceversa”. Asimismo, indicó que esta situación es parecida a la energía: “Si no fluye, si no se comparte, si se detiene, no sirve”.

También quiso hacer hincapié en los valores que desde el deporte se traslada a la sociedad, como la salud, la creatividad, el respeto, la cultura o el esfuerzo. Y manifestó que “tan importante es que una mujer haga halterofilia o boxeo, como que un hombre haga gimnasia rítmica o natación artística”.

Y, por último, recordó que su periplo en la natación artística ha hecho que más mujeres sigan sus pasos en Navarra, para “disfrutar hoy de lo que no tuvieron en su infancia”. “Ellas creyeron, como nosotras, que nunca es tarde”, sentenció.

Las Mariburruntzi, tras conocer la concesión del premio, indicaron que, para ellas, supone “un reconocimiento a nuestro trabajo y tiene, sobre todo, la importancia de dar visibilidad al deporte máster en una disciplina tan poco conocida“. “Por otro lado -añadieron-, nos va a dar la posibilidad de acercarla a otras personas adultas que hasta ahora no han tenido la oportunidad de conocerla o que siempre han pensado que era algo extremadamente difícil, pero, como cualquier otro deporte, tiene su técnica y su proceso de aprendizaje; ir desvelando sus secretos es otro modo de disfrutar”.

“Fue tremendamente emotivo el momento en el que anunciaron que nuestro proyecto había resultado ganador; muy intenso, porque fue como que en un momento se concentraban todas nuestras vivencias de estos 11 años. Pero lo que más nos ha llenado ha sido todas las muestras de cariño y felicitaciones que hemos recibido después. Desde aquí, queremos agradecer todo el apoyo recibido por parte del club y de los socios y socias de Anaitasuna desde el primer día que nos lanzamos a esta aventura y que nos han acompañado hasta hoy”, han expuesto las miembros de este equipo.

DESDE EL 2010

El inicio de las Libélulas surgió a raíz de que Mínguez viniera a Pamplona a trabajar. Ella empezó a colaborar con la Federación Navarra de Natación haciendo sincronizada y una compañera la vio y le preguntó si quería dar clases a un grupo de adultas. Corría el año 2010.

En ese año 2010, el grupo comenzó a entrenar con Mínguez. Lo hacía un sábado al mes en sesiones de una hora. Y en el verano, hicieron una exhibición, en tanto que, en el siguiente invierno, comenzaron a montar una nueva coreografía. Su primer campeonato fue en Holanda, en un Europeo. Y en el 2012, participaron en el Open de España.

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