Hoy conocemos a…: Fernando Alvira, miembro de la sección de Montaña: “Hay valores, como el de la amistad, muy presentes en el monte”

La sección más antigua de Anaitasuna se encuentra ahora trabajando por dar el relevo a gente joven que tome las riendas y aporte nuevas ideas

Fernando Alvira Ibero (Pamplona, 30-05-1945) es el socio número 000024 de Anaitasuna. De momento, solo hay dos personas que lo superan dentro de la sociedad navarra. Entró en el año 1960 y, como la sección de Montaña a la que pertenece, es de los más antiguos del club.

Ha formado parte de ella en dos períodos. Primero, desde que se hizo socio, cuando comenzó a ir al monte con Antonio Berrio, entonces delegado de la sección y al que le echó una mano en la organización hasta los años ochenta. Después, estuvo en Balonmano, con el doctor López-Sanz, para, en la década de los noventa, regresar a Montaña, donde colaboró en todo lo que pudo con Txumarra. Y ahí continúa desde entonces.

Con tanto tiempo a su espalda, posee la mirada adecuada para valorar todo lo que ha cambiado. “Antes, se hacían excursiones, pero era complicado ir al Pirineo. Entre los autobuses y las carreteras que había, te costaba mucho tiempo llegar. Ahora, sin embargo, se va allí constantemente, con mucho mejor material y en unas condiciones más favorables”, explica, antes de añadir que también en la organización de actos ha habido transformación: “En los primeros tiempos, solo se hacían las excursiones y la fiesta de los finalistas. Pero ahora tenemos la Semana de Montaña, la Travesía del Pirineo y la Marcha a San Cristóbal. Ahora hay un montón de actividades“.

Estos tres eventos representan muy bien el peso y la importancia que tiene la sección de Montaña en la S.C.D.R. Anaitasuna, ya que son actos muy relevantes, que se han erigido como emblemáticos dentro del calendario anual de Navarra.

MOMENTO DE CAMBIO

En estos momentos, no obstante, la sección se encuentra en un instante de cambio, tras el fallecimiento el pasado 2 de febrero de Jesús María Garísoain, Txumarra. “Una de las cosas buenas que tenía es que, si hacía falta que alguien le apoyara, daba una voz y aquí estábamos los que hicieran falta. Ahora, entre cuatro y cinco personas estamos organizando todo”, expone.

Todo el mundo está de acuerdo en que Txumarra era el auténtico motor de la sección. “Poseía una cantidad enorme de contactos, que lo ayudaban en todo lo que hiciese falta. Logró que se arreglara dos veces la ermita donde hacemos la finalista. Si hacía falta un helicóptero, había un helicóptero. Tenía un poder de convocatoria increíble y un número muy grande de amistades“, subraya.

Además de esos tres eventos tan importantes, la sección posee un calendario de excursiones, a las que suelen acudir unas 40 personas. Según reconoce Alvira, no es una mala cifra, teniendo en cuenta el impacto que les produjo la pandemia. “La covid-19 nos paró todo, aunque llevamos ya un tiempo con todo reactivándose y, realmente, hemos comenzado muy bien”.

Pero de lo que de verdad se sienten orgullosos en Montaña es en haber sacado adelante durante tantos años actividades como la Marcha a San Cristóbal (26 ediciones se han celebrado ya), la Travesía del Pirineo (34 ediciones), la Semana de Cine de Montaña (40 ediciones) o el Concurso Fotográfico de Montaña (39 ediciones). “En la Semana de Cine de Montaña, por ejemplo, hemos traído a gente muy famosa e importantísima, profesionales del himalayismo, de los Alpes, montañeros muy buenos”, apunta.

Y, sobre todo, hace hincapié en la trascendencia que ha adquirido con el paso del tiempo la Marcha a San Cristóbal, que se ha convertido, desde hace muchos años, en un acto muy popular, con familias enteras acudiendo con los niños al monte para participar en una jornada lúdica.

Ahora mismo, en la dirección de la sección se ha formado un grupo de tres o cuatro miembros de los más antiguos, que están trabajando para continuar con todas las acciones, mientras se busca que entre gente joven, que tome las riendas y aporte sus ideas y propuestas. “La idea es que nos vayan cogiendo el relevo, porque nosotros tenemos ya unos años y no vamos a poder seguir aquí toda la vida. Nuestra intención es echarles una mano y apoyarlos en todo lo que necesiten, para que empiecen y saquen sus ideas”, declara.

BUENOS RECUERDOS

Alvira reconoce que, en su casa, no eran aficionados a la montaña. No obstante, en el momento en el que se hizo socio de Anaitasuna, algunos chicos de su cuadrilla comenzaron a apuntarse a excursiones al monte. “Me gustó mucho el ambiente y seguí y seguí… Hay valores, como el de la amistad, que están muy presentes en la montaña. Y durante el viaje, también pasas un tiempo muy agradable. Además, conoces muchísimos sitios de Navarra y también de España, ya que hemos estado en una gran cantidad de lugares diferentes. Y todo eso hace que guardes en la memoria muy buenos recuerdos”, cuenta.

Entre esos recuerdos, guarda con especial cariño las montañas de 3.000 metros que ha ascendido. “Monte Perdido, Aneto, Mulhacén… Son cimas que, en su momento, costaban mucho esfuerzo. La verdad es que he subido a montes majos”, rememora.

A las excursiones de la sección acuden asimismo personas de cierta edad. Tanto en Anaitasuna como en otros clubes que organizan salidas en autobús. A juicio de Alvira, la razón de ello es que, para los jóvenes, es más cómodo coger el coche e irse por su cuenta. “Pero entonces, pierdes el ambiente tan bueno que se da en los viajes”, alega.

Y, de nuevo, sale a la palestra la sombra de Txumarra y el legado que dejó. “La verdad es que llevaba muchos años sin subir al monte, aunque venía con nosotros en el autobús todos los domingos. En una palabra, era un fenómeno. Estuvo sus últimos años sin poder caminar con nosotros, pero toda la sección la llevaba él. Siguió en la brecha hasta el último instante”, sostiene.

La previsión es que, en la finalista, que celebrará su 43ª edición el 8 de mayo en Sarbil, se pronuncien algunas palabras en su honor. “Además, en Etxauri se llevará a cabo un acto, con dantzaris, aurresku, txistus… para que lo recordemos entre todos. Y también nos gustaría hacer alguna cosa en Ezkaba”, anuncia.

Hasta que llegue ese momento, tanto él como sus compañeros seguirán trabajando por incorporar a Montaña a personas nuevas, más jóvenes, que refresquen la sección más antigua de Anaitasuna para que continúe desarrollando actividades tan importantes y reconocidas como las que se han conseguido sacar adelante hasta ahora.

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