El amor por la cocina se cuece a fuego lento entre humor y enseñanzas en el Txikichef de Anaitasuna

Ocho niños de entre 8 y 12 años disfrutan aprendiendo y preparando recetas que después pueden replicar en sus casas junto a sus padres

En una época de puro aprendizaje y disfrute, ocho niños de entre 8 y 12 años (cinco chicos y tres chicas) llevan meses iniciándose en la cocina a través de sencillas recetas que después pueden poner en práctica en sus respectivas casas, junto a sus padres. En el curso de Txikichef, que se ha inaugurado este año y que se realiza todos los lunes de 17.30 a 19 horas, estos pequeños preparan platos dulces y salados de todo tipo y que pueden suponer la puerta de entrada a colaborar con sus progenitores a la hora de hacer las comidas del hogar.

Según explica la responsable de esta actividad, Ana Alonso, se trabaja orientando los platos a las festividades que se aproximan. Ya han elaborado una pizza terrorífica para Halloween, un pino de hojaldre y galletas de jengibre para Navidad o crepes para la Candelaria. Esta semana, por ejemplo, han preparado roscos de San Blas. “También preparamos recetas de toda la vida, como arroz a la cubana, y otras más saludables, como calabacín con jamón y queso”, añade.

Reunidos en una de las salas del restaurante del -2, los niños aprenden a realizar las técnicas básicas de la cocina, como cortar, pelar, freír, hornear, cocer… Sin embargo, también se trabaja de forma transversal la responsabilidad en el hogar, la higiene, la aplicación de las matemáticas en la vida real, la importancia de una dieta equilibrada y el trabajo en el equipo.

A juicio de Alonso, la respuesta de los niños está siendo muy positiva, ya que “acuden muy motivados a la actividad y se sienten genial al ver que son capaces de elaborar ellos mismos diferentes platos”. “Se están atreviendo a probar ingredientes que, de otra manera, no habrían tenido la oportunidad de conocer. Y, además, ¡se llevan a sus casas la cena!“, resalta.

También las familias están contentas con el resultado: “Ven cómo sus hijos e hijas van ganando autonomía en la cocina y alguno de ellos ya empieza a soltarse y a animarse a preparar algún plato en casa“.

Como principales dificultades, en el comienzo del curso tuvieron que hacer frente al miedo que tenían los participantes a quemarse o cortarse, pero al enseñarles que iban a emplear guantes anticorte, pantalla facial, guantes para no quemarse al cocinar, etc., ese miedo fue desapareciendo rápidamente. “Los niños se manejan muy bien en la cocina, todos tienen mucha capacidad y aprenden todo con una facilidad increíble”, afirma Alonso.

EXPERIENCIA MUY POSITIVA

La responsable de esta actividad apunta también que tuvieron que hacer frente igualmente a las restricciones asociadas a la pandemia de la Covid-19. Por ello, cada niño realiza su propio plato, de manera que no tiene que compartir ni ingredientes ni utensilios con sus compañeros. Cuando deben hacerlo (como en el caso de las sartenes), lo hacen provistos de guantes y siempre con la mascarilla puesta. Al finalizar la jornada, cada uno se lleva la comida preparada dentro de un tupperware.

“La experiencia está siendo muy positiva, ya que los niños vienen encantados y han encontrado una buena motivación para encarar los lunes con más ganas“, subraya Alonso, que añade que “lo mejor es verles disfrutar cocinando y viendo cómo van venciendo las dificultades que se van presentando en cada plato, terminando con esa cara de orgullo que se les queda cuando han conseguido hacer un buen plato”.

Y de cara al próximo curso, ya tienen la idea de introducir nuevas recetas y que más niños y niñas se animen a apuntarse y a probar, para quien sabe si descubrir en ellos una pasión por la cocina que los lleve a convertirse en auténticos chefs en un futuro.

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