Hoy conocemos a…: Alexander Hasenburg, la pasión de la natación artística: “Las recompensas de este deporte son enormes”

Cuando comenzó, era el único chico en practicar este deporte en Navarra, pero no le importó, porque afirma que “si te gusta, es lo que tienes que hacer”

Cuando era niño, Alexander Hasenburg Ronda (Pamplona, 18-05-2005) veía a su hermana mayor, que le pasaba seis años, entrenar en natación artística. Iba a verla a las competiciones y, además, en verano la intentaba copiar, imitando sus movimientos. De ahí empezó su afición por un deporte en el que, en poco más de cinco años de práctica, ya ha conseguido relevantes resultados.

Socio de la S.C.D.R. Anaitasuna desde que nació, este pamplonés de apellido alemán (le viene de su abuelo paterno, porque sus padres nacieron ya en España) se apuntó a la sección de Natación Artística cuando tenía 10 años. En ese momento, entró en un mundo con mínima presencia masculina, algo que, en un principio, lo asustaba un poco. “Era un deporte que estaba empezando en Navarra y no había más chicos que yo. Pero en Anaitasuna, me lo hicieron muy fácil. Yo llegué el primer día al entrenamiento y me presentaron con total cordialidad: ‘Aquí está nuestro chico, Alexander’, y ya está. Me recibieron muy bien”, cuenta.

Aunque a él le llamaba mucho la atención este deporte y había sido testigo de la evolución de su hermana, no conocía la técnica, por lo que tenía mucho camino por delante. “Entré para aprender. Y sí que vi que era más difícil de lo que me esperaba. Al principio, cuando eres pequeño, notas que aprendes muy rápido, porque sabes menos. Pero después comienzan a complicarse las cosas y todo es más difícil”, apunta.

Lo que sí descubrió desde el primer instante fue que el equipo iba a ser una pieza fundamental, tanto en los entrenamientos como en la competición. “La técnica es individual, desde luego, pero pronto ves que todo lo que aprendes tienes que aportarlo después al equipo, para que este vaya mejor y completéis entre todos una buena rutina. Has de saber traspasar todo lo que has aprendido al equipo, para conseguir que las cosas salgan bien”, remarca.

En este sentido, añade que el hecho de que el trabajo realizado en conjunto posea tanta importancia es una tesitura que genera bastante presión: “Se ve mucho si una persona falla, por lo que la presión es alta. Te pones nervioso, ya que, si un miembro del equipo pierde la sincronización, desde fuera del agua se percibe claramente. Y eso significa que no has fallado solo tú, sino que has fallado a todo el equipo”. No obstante, acto seguido, remarca que esa coyuntura hace que las alegrías se sientan mucho más intensas. “La emoción es enorme, porque la compartes con todos los demás”, argumenta.

“SEGUIRÉ LUCHANDO”

Estudiante de 1º de Bachiller, revela que quiere seguir con la natación artística mientras pueda compaginar todas sus obligaciones. A pesar de ello, confiesa que no se pone metas muy altas. “Con esta edad, ya sabes que no vas a llegar lejísimos, porque, si no, ya habría pasado algo. Pero seguiré luchando para lograr todo lo que pueda“, refrenda.

De momento, enclavado en la categoría júnior, su palmarés es notable. La delegada de la sección de Natación Artística de Anaitasuna, Ana Lana, deja claro que empezó a destacar desde el inicio. “Sobresalía por su control en el agua, por su fuerza y por su facilidad para desarrollar las diferentes figuras. Además, la pasión que tiene por este deporte lo convierte en un trabajador incansable, aprovechando todos los minutos de los entrenamientos”, manifiesta.

Entre sus logros, el primer año ganó el Campeonato de Figuras, en la categoría de Promoción; en el 2o17, fue segundo en Figuras en los Juegos Deportivos de Navarra y tercero en equipo, en Rutina Libre; en el 2018, se volvió a colgar el bronce en equipo en Rutina Libre; en el 2019, el mismo resultado; en el 2020, antes de que el confinamiento suprimiera los Juegos Deportivos de Navarra, era el primer clasificado en Figuras; y en el 2021, se quedó primero en el Campeonato de Navarra de Rutina Libre en dúo mixto.

Este cambio, de equipo a dúo, ha incrementado la dificultad, según reconoce el joven: “En los dúos es más fácil coordinarse, porque solo hay dos personas. Pero, igualmente, también se ve más cuando uno de los deportistas no está sincronizado. En la rutina, quizá lo puedas disimular un poco, pero no en un dúo“.

La sección de este deporte en el club navarro, con más de 40 miembros, ya cuenta con otro exponente masculino, un niño que está siguiendo sus pasos. Hasenburg, de hecho, anima a que más chicos lo prueben. “A un niño que se lo estuviera pensando, como hice yo, le diría que, si le gusta, no se quede sin probarlo, porque nadie te va a decir nada. Si te gusta o te llama la atención, eso es lo que tienes que hacer. Que no lo practiquen muchos chicos no quiere decir que no puedas hacerlo“, incide.

Avisa, eso sí, de que se trata de un deporte que requiere mucho esfuerzo, compañerismo y superación. “Cada vez tienes que intentar hacerlo mejor, ya que, en el comienzo, las figuras no te salen. Pero hace falta mucha práctica, y esforzarte también para no fallar al equipo”, sostiene.

“TE JUEGAS TODO EN DOS MINUTOS”

Hasenburg afirma que se viven momentos de mucha tensión durante los últimos entrenamientos antes de las competiciones, “porque sabes que las pruebas se acercan y que todavía no está todo perfecto ni pulido del todo”. “Te juegas en esos momentos todo el trabajo de un año -subraya-. Estás diez meses preparando una rutina de dos o tres minutos y, si tienes un día malo o te distraes un poco, lo puedes echar a perder. Te lo juegas en un suspiro. Pero cuando lo haces y terminas la prueba, la recompensa que sientes es inmensa. Ese momento es muy especial”.

No solo se trata de un deporte singular por eso, sino también debido a que la evolución que se va consiguiendo es difícil de comprobar, tal y como expone: “No tenemos partidos ni pruebas todos los fines de semana, ni tampoco disponemos de marcas en las que fijarnos, por lo que a veces cuesta darte cuenta de lo que vas avanzando”.

Con un entrenamiento de tres días por semana, avala que lo más importante que debe tener una persona que quiera avanzar en la natación artística es “constancia, superación, elasticidad y resistencia”. Y ahonda en ellas: “La superación es básica, porque, al principio, las figuras no te salen, pero las vas perfeccionando y acaban por salirte tras muchos intentos; la elasticidad es obvia, por los ejercicios que has de practicar; y la resistencia también es básica, sobre todo a la hora de manejar la respiración”.

Además de la artística, Hasenburg practica y entrena natación, aunque confiesa que ese deporte no se le da tan bien. “Es todavía más constante, porque has de estar concienciado de que todos los días tienes que acudir a los entrenamientos, y el método utilizado es diferente. Por otro lado, en ese deporte, al disputar más competiciones, la presión es más continua, también por tener una marca que batir. Nuestras referencias son menores”, alega.

Sobre Anaitasuna, recalca que lo considera un gran club, en el que pasa muchísimo tiempo y una buena parte de su vida. “Aquí tengo la oportunidad de conocer a gente que comparte las mismas aficiones que yo, que hace los mismo deportes, y paso grandes ratos”. Y en cuanto a la natación artística, eso es precisamente lo que destaca de ella: “Si vienes, vas a encontrar buenos ratos con tus compañeros; también tendrás que esforzarte mucho, porque el proceso de llegar hasta la competición es largo y exige compromiso. Pero la recompensa es muy grande y merece mucho la pena”.

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