Hoy conocemos a…: Miguel Ángel Adán, un septuagenario con la pasión de un adolescente: “El tenis de mesa ha sido una sorpresa en esta parte de mi vida”

Miembro de la sección desde hace seis años, reconoce que le sorprendió muchísimo el ambiente de compañerismo que se respira en Anaitasuna

Miguel Ángel Adán Navarro (Azagra, 25-06-1951) nunca imaginó que el deporte fuera a protagonizar una parte esencial de su vida. Profesor jubilado de lengua castellana y literatura, hace seis años se adentró en la sección de Tenis de mesa de la S.C.D.R. Anaitasuna y, al traspasar esa puerta, se encontró con un mundo que no esperaba.

En principio, su objetivo era realizar una actividad con la que ocupar el tiempo libre que tenía al haber finalizado su carrera laboral en la enseñanza (ha vivido en Torrent, Valencia, Tafalla, Pamplona e, incluso, durante seis años, trabajó en el Atlantic College de Gales). “Para mí, suponía efectuar una actividad física, a la vez que trabajaba la concentración intelectual”, asevera.

Sin embargo, pronto descubrió que había mucho más: “Cuando entré aquí y me di cuenta del ambiente que había en la sección y el compañerismo que se respiraba entre los deportistas, me encantó. Eso me impulsó a querer seguir aquí, donde espero estar hasta que el cuerpo me lo permita“.

Adán reconoce que empezó de cero en el tenis de mesa. “No había jugado nunca -confiesa-. De hecho, el primer año tenía miedo cuando me enfrentaba a otro jugador. Simplemente entrenando, me impresionaba muchísimo ver cómo practicaban las personas que llevaban jugando aquí bastante tiempo. Recuerdo que Javier Macaya me invitaba a participar en competiciones que se organizaban en Pamplona, pero, en ese primer año, no me atreví“.

Pasada esa primera etapa de inicio en un deporte que no conocía, en su segundo año en Anaitasuna se internó también en el mundo de la competición. “No lo he dejado desde entonces. Me picó el gusanillo y aquí sigo. Siempre juegas con nerviosismo, sobre todo si se trata de una competición oficial o un torneo, pero no quiero dejarlo. Siempre que mis circunstancias físicas me lo permitan, continuaré jugando. Porque es un deporte que, a diferencia de otros, no tiene limitación por edad y no discrimina, ya que puedes participar desde pocos años hasta que sigas teniendo fuerzas. Y eso facilita mucho la relación intergeneracional“, afirma.

En estos seis años dentro de este deporte, su cima la logró hace tres, cuando se quedó bien clasificado dentro del top 8 de la liga absoluta de Navarra. “Me defiendo en la zona media-alta en las competiciones vascas”, revela. No obstante, subraya que gana a todo aquel contra el que se enfrenta. “Gano a todo el mundo, pero en la edad”, bromea.

En este sentido, apunta que en ocasiones se le acercan madres de niños competidores para preguntarle por su edad, debido a que les sorprende que, a sus 70 años, siga jugando. “Seguramente, seré de las personas de mayor edad de todas las que están participando en competiciones oficiales. Es algo que me hace sentir orgulloso. Me encanta practicar este deporte, tanto por las relaciones que se crean, como porque, incluso, facilita la actividad deportiva entre miembros de la familia, puesto que puedes enseñar a hijos, nietos y a todo el que se acerque“, añade.

GRAN COMBINACIÓN

Este azagrés recomendaría el tenis de mesa a personas de cualquier edad: “Si tienen un poco de interés o afición por hacer deporte, aquí se combina muy bien la actividad física con la concentración intelectual. Cuando estás jugando, debes estar muy pendiente de cómo va a reaccionar tu rival, de intuir cómo va ser su juego. Todo eso hay que analizarlo bien y se deben tomar decisiones muy rápidas. Es decir, que, desde el punto de vista físico e intelectual, ayuda mucho. Por lo tanto, puede servir a personas de cualquier edad”.

Pero, además de este factor, hay algo que Adán desconocía antes de acceder a la sección de Tenis de mesa de Anaitasuna. “No me esperaba el buen ambiente que me he encontrado. A mí, eso me da mucho ánimo y potencia mi ilusión por continuar”, alega. Y aquí llega al punto de emocionarse, al recordar a su esposa, recientemente fallecida, y cómo sus compañeros se volcaron en arroparlo y en hacerle sentir que estaban a su lado durante esos instantes de duelo. “El acompañamiento que tuve en esos momentos dentro de la sección es algo que nunca olvidaré: cómo me apoyaron en los momentos finales, cómo estuvieron conmigo en el tanatorio y en el funeral… en todo. Esos momentos no los podré olvidar jamás. Sé que esto es un poco ajeno al mundo del deporte, pero creo que es también parte de lo que son las relaciones humanas”, expresa.

Socio de Anaitasuna desde 1993, cuando regresó a Navarra tras varios años en el extranjero y toda la familia se hizo socia, reconoce que se encuentra muy a gusto en el club navarro. Además del tenis de mesa, en otros períodos ha practicado natación e, igualmente, suele acudir al gimnasio.

“En mi vida, había hecho muy poco deporte -cuenta-. No diría que era inútil, pero sí que me consideraba un poco ajeno a todo este mundo. Salvo andar o subir montañas, que es algo que me gusta mucho, la verdad es que no conocía esta faceta mía de apasionarme la competición y luchar por ganar. Ha sido algo nuevo para mí“.

A pesar de su edad, las ganas por alzarse con la victoria en un partido no se extinguen. “Seguramente, no sean iguales que las de un adolescente, que puede sufrir y rabiar si pierde. Pero yo lo veo desde otra perspectiva. No se pierden las ganas por competir, pero, con mi edad, partes de la base de entender que en el deporte y en la competición se gana y se pierde, y, por eso, asumes mejor cuando no ganas”, avisa.

ANALIZAR EL JUEGO DEL RIVAL

Acerca de las cualidades más necesarias en un jugador de tenis de mesa, manifiesta que es muy importante la capacidad de analizar el juego del contrario. “Has de saber interpretarlo bien, porque, a partir de ahí, eso va a determinar cómo vas a jugar. Lógicamente, si tienes unas mejores condiciones físicas, tus resultados serán mejores. Has de saber moverte, tener agilidad, rapidez…”, aclara.

El responsable de la sección de Tenis de mesa de Anaitasuna, Javier Macaya, da más detalles sobre las cifras de este deporte en el club pamplonés. Actualmente, la sección la integran 26 personas, a las que hay que sumar 12 niños que han comenzado este año en la escuela deportiva y que poseen bastante ilusión. “Hay buena materia prima para que se puedan convertir en buenos jugadores. Poco a poco y siempre que ellos quieran, los iremos incorporando a la sección”, expone.

El tenis de mesa arrancó en Anaitasuna en el 2008, cuando algunos padres se interesaron en este deporte, ya que a sus hijos les gustaba practicarlo. Empezaron en una sala que se encontraba debajo de las gradas del antiguo bar. “A lo largo de estos años, hemos ido creciendo e, incluso, un año llegamos a estar cerca de 40 personas. Pero nos dimos cuenta de que, con la sala que disponemos, no podemos dar cabida a tanta gente, ya que eso imposibilita la realización de entrenamientos serios. Salvo que algún día se nos conceda una sala más grande, llegamos a la conclusión de que tenemos que estar rondado los 30 deportistas”, aclara Macaya.

En la competición nacional, Anaitasuna disputa partidos en la Segunda División, aunque siempre está en la pelea por evitar el descenso. “Hay que conseguir que la sección crezca más, para que de la cantidad salga la calidad. Tenemos niños que pueden jugar bien, pero si competimos solo en Pamplona, no podemos avanzar. Nos hace falta conseguir más gente para que nos salgan mejores jugadores y podamos ascender a Primera División”, reclama.

La situación es complicada, debido a que, cuando se enfrentan a otros clubes en Segunda División, siempre hay jugadores profesionales. “Tú vas a jugar con Oberena y en el equipo tienen a un profesional que, a poco que haga, te gana los dos puntos. Entonces, si tienes que ganar cuatro y el otro equipo ya te sale con 2-0, pues es muy complicado y tienes muy pocas posibilidades de ganar partidos. Y así como Oberena está la mayoría de los clubes. Estaría genial que pudiéramos contar con un jugador profesional, que fuera a la vez entrenador. Nos mejoraría a los miembros de la sección y nos daría puntos. Y eso, al final, ayudaría también a conseguir más publicidad. Estamos muy agradecidos a las empresas que nos patrocinan, pero es muy complicado obtener ayudas, ya que nuestro nivel no es muy alto”, sostiene Macaya.

CONTINUAR EN LA BRECHA

En palabras de Adán, la existencia de varios niveles de la competición permite a los jugadores ir evolucionando y mejorando. “Puedes empezar de cero, ir adentrándote poco a poco y, según tu evolución, ir saltando de nivel en nivel”, declara.

También asegura que, en sus seis años dentro de la sección, ha habido partidos en los que cree que podría haber conseguido la victoria. Pero a él lo que le interesa es seguir participando y jugando, continuar entrenando y afianzando esa relación tan especial y cercana que mantiene con los deportistas de la sección. Además, anuncia que está trasladando su pasión por el tenis de mesa a los miembros de su familia.

Con dos hijos y dos nietos, ha conseguido que en dos domicilios de familiares ya se hayan adquirido mesas para practicar este deporte. Y siendo consciente de este hecho, recalca el asombro que le produce esta situación: “El tenis de mesa ha sido la sorpresa en estos años de mi vida. Me genera muchísima ilusión”.

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