Hoy conocemos a…: Nerea Bañuelos, el adalid del perfeccionismo: “Si me comprometo a algo, lo tengo que hacer”

Competidora de gimnasia rítmica en Anaitasuna desde el 2014, confiesa que este deporte representa la parte más importante de su vida

Para Nerea Bañuelos Santolaya (Pamplona, 17-11-2004), la gimnasia rítmica supone la esencia que marca su vida. Tanto que, cuando se asoma a la elección de su formación universitaria, reconoce que quiere evitar por todos los medios el hecho de tener que dejarla de lado. “Con mi edad, la gente se suele plantear dejarlo por irse fuera a estudiar. Pero yo no quiero ni pensar en eso. Todo lo que pueda hacer para continuar metida en la gimnasia, lo haré sin dudar. Quiero ver hasta dónde puedo llegar”, revela.

Le quedan años por delante y brillo por conseguir, pese a que su palmarés (siempre compitiendo por equipos con la S.C.D.R. Anaitasuna) se alarga año a año. En el 2014, segunda en el Campeonato de Navarra; en el 2015, tercera en el Campeonato de Navarra, bronce en el Trofeo Izarleku y en el Ciudad de Vitoria, y plata en el Trofeo Ciudad de Logroño; en el 2018, plata en el Trofeo Izarleku; en el 2019, cuarta en el Euskalgym y con participación en la final del Campeonato de España; y en el 2021, plata en el Torneo de La Rioja y bronce en el Trofeo Reino de Navarra, en el Torneo Rítmica de Vitoria y en el Trofeo Ciudad de Logroño.

Sin embargo, su inicio en el campo de la gimnasia fue en la artística, en San Juan. Fue solo un año, entre los cinco y los seis, y le sirvió para darse cuenta de que se orientaba más hacia la flexibilidad. “Viéndolo ahora, creo que tomé la decisión correcta, aunque nunca pensé que podía llegar hasta donde estoy ahora”, dice.

Bañuelos no tiene problemas en confesar que, a sus 17 años, la gimnasia rítmica le ha dado muchas alegrías y constituye uno de los pilares más importantes de su día a día. “La gimnasia es prácticamente toda mi vida, porque paso muchísimo tiempo en este deporte. De hecho, para mí es algo más que un deporte. Lo veo en la constancia y en la disciplina que me aporta para los otros ámbitos de mi vida“, reflexiona.

Esa constancia y esa disciplina se han forjado en el carácter de esta gimnasta durante las tres horas diarias que, cuatro jornadas a la semana, se sube al tapiz para realizar los entrenamientos. Argumenta que ya está acostumbrada: “Sé que para alguien joven es complicado tener la constancia necesaria para sacar esto adelante y sí que es verdad que hay días en los que cuesta y que debes poner la gimnasia por encima de otras cosas, pero, si te gusta, te va a dar igual todo lo demás“.

SENSACIONES INDESCRIPTIBLES

Si se le pregunta qué le aporta este deporte para que haya adquirido tanta dimensión en su vida, Bañuelos duda un segundo, antes de dejarlo claro: “Cuando compites y te sale bien o cuando finalizas un torneo y ves que tú y todas las compañeras nos hemos quedado muy contentas… Esas sensaciones son muy especiales. Date cuenta de que es todo un año el que estás entrenando para llegar a un objetivo. Y cuando lo logras, te sientes muy bien“.

Acumula ya muchas temporadas a sus espaldas, si bien revela que todavía siente nervios antes de iniciar una competición. “Siempre me he puesto muy nerviosa, desde pequeña. Además, no es como en otros deportes, en los que hay partidos todos los fines de semana. Aquí, toda la preparación de un año te la juegas en muy pocas pruebas y, por eso, los nervios son tan intensos. A pesar de que he ido cogiendo práctica en todos estos años, los nervios nunca me abandonan”, afirma.

Quizá esos nervios sean los que la hagan estar alerta en las competiciones y los que avalen la “evolución constante y progresiva, gracias a su gran capacidad de esfuerzo y constancia diaria en el trabajo”. Son palabras de su entrenadora y responsable de la sección de Gimnasia en Anaitasuna, Chari Torres, que destaca de ella sus “importantes condiciones físicas para la práctica de la gimnasia rítmica, en cuanto a flexibilidad y elasticidad, que le han ayudado a adquirir muy buena técnica corporal y de aparato”.

Hay más. Según Torres, Bañuelos sobresale asimismo por “sus grandes valores, ya que es respetuosa, responsable y una buenísima compañera“. En su segundo año dentro del primer equipo de la sección, su entrenadora apunta que todavía no ha tocado techo y que puede aspirar a todo lo que quiera: “Tiene por delante retos muy bonitos. La sección quiere cuanto antes volver a la primera categoría de la rítmica y ella va a ser una de nuestras mejores bazas, ya que es muy importante para el equipo”.

Equipo es una palabra fundamental en la trayectoria de esta gimnasta pamplonesa. Cuenta que alguna vez sí que han probado a realizar pruebas individuales, pero que siempre ha competido por conjuntos. “Aquí, somos un equipo y la relación que haces con tus compañeras es muy intensa, porque estás todo el tiempo con ellas y has de entenderte a la perfección. La relación es muy cercana y son personas con las que vas creciendo”, subraya.

FINAL DEL CAMPEONATO DE ESPAÑA

De todo su palmarés, se queda con el año 2019, cuando llegaron a disputar la final del Campeonato de España: “Quizá no fue nuestra temporada más destacada, pero fue un momento espectacular cuando llegamos a las finales y pudimos competir otra vez”. También indica que le hace especial ilusión el Trofeo Reyno de Navarra, ya que se celebra en casa, en el Pabellón Anaitasuna.

Y mirando hacia dentro, hacia su propia sección en el club navarro, manifiesta que lleva muchos años dando todo lo posible por intentar mejorar y ganar nuevos equipos, renovando cada vez con niñas pequeñas. Ahora mismo, la sección de Gimnasia la forman 70 deportistas, con cuatro equipos de nivel absoluto, tres equipos que participan en los Juegos Deportivos de Navarra y una treintena de niñas en la escuela.

A todas ellas, les da un consejo: “Aquí lo que hace falta es ser muy constante y muy buena compañera”. Y luego resalta su cualidad personal más identificativa: “Soy muy perfeccionista. Tanto que, si me comprometo a algo, lo tengo que hacer”.

X