Hoy conocemos a…: Miren Yan Sola, una judoka que hace de la constancia y el esfuerzo sus señas de identidad

En seis años en la sección, acumula victorias, se quedó quinta en el Campeonato de España y va a luchar por anudarse el cinturón marrón

Cuando uno conversa con Miren Yan Sola López, destaca la firmeza con la que pronuncia sus opiniones, a pesar de contar solamente con 13 años y de que su estatura, 150 cm, no haga prever esa contundencia. Sin embargo, si se analiza su trayectoria, sus éxitos deportivos sí que avalan esa seguridad: campeona de los Juegos Deportivos de Navarra (JDN) en su primera competición, en el primer año de alevines (11 años); tercera en los JDN del segundo año como alevín; campeona de los JDN en infantil; campeona en el Torneo Internacional de Judo Femenino Ciudad de Eibar; primera en el ranking navarro infantil; y, por último, quinta en el pasado Campeonato de España de esa categoría.

Con 13 años y solo seis de incursión en el judo, ya está preparada para tratar de conseguir el cinturón marrón, la antesala del negro, algo muy sobresaliente tanto para su edad como para el poco tiempo que lleva en este deporte. Nacida en Chongqing (China) el 28 de febrero del 2008, recaló en Anaitasuna en el 2011, aunque no fue hasta el 2016 cuando se adentró en el mundo del judo.

“Decidí empezar en el judo porque quería practicar un deporte diferente. Antes, había hecho natación, pero me aburría y quería encontrar algo nuevo, un deporte en el que pudiera mejorar de verdad“, relata. Si bien ya tenía en mente probar esta arte marcial, sus padres le dijeron que no podría cambiar de deporte hasta que empezara Primaria. Una vez que llegó ese momento, se puso el judogi.

“Empecé queriendo mejorar en todo lo que pudiera y aprender cosas nuevas, ya que hay muchos fundamentos del judo que también te sirven para la vida cotidiana”, señala. Su entrenador y delegado de la sección de Judo en la S.C.D.R. Anaitasuna, Javier Hernández, identifica esas virtudes que reflejan la progresión de Miren: “Tiene un gran futuro por delante si continúa trabajando del mismo modo como hasta ahora, con mucha constancia y esfuerzo, e intentando siempre hacer las cosas cada vez mejor“.

En su opinión, esta alumna aventajada, que compagina sus entrenamientos con el equipo infantil y el conjunto de competición, “ha sido de las personas que más ha evolucionado de toda la sección”. “Empezó sin saber nada y ahora mismo va a luchar por dar el salto al cinturón marrón; su progresión ha sido muy grande”, apunta, al tiempo que subraya sus buenas cualidades. “El judo es un deporte muy completo, pero también muy complicado, y son fundamentales tanto la constancia como el esfuerzo. Para que las cosas te vayan bien en el judo, tienes que meter muchas horas y nunca bajar el listón”, añade.

Si echa la vista atrás, lo que más recuerda Miren es su primera competición, la de los Juegos Deportivos de Navarra de primer año de alevín que, a la postre, terminaría venciendo. Una increíble carta de presentación. “Al entrar en el tatami, siempre estás nerviosa. Pero también eufórica, porque quieres empezar cuanto antes y mostrar todo lo que has aprendido. En estos seis años, me siento muy orgullosa de todo lo que he mejorado“, reflexiona.

Con 13 años, aún le queda lejos plantearse si quiere desarrollarse en el judo de manera profesional. “Por ahora -dice-, entreno tres días a la semana. Es duro, pero, al final, te acostumbras”. Y de momento, cursando 2º de la ESO, indica que puede compaginar bien los estudios con los entrenamientos. “Lo que más valoro de practicar el judo en Anaitasuna es todo el apoyo que me dan mis amigos y mi entrenador“, afirma.

La sección se encuentra, además, en auge, ya que estos dos últimos años ha experimentando un repunte. “Ahora mismo, tenemos a 110 judokas. Para un deporte minoritario como es el judo, es una cifra muy respetable. Veníamos de una tendencia a la baja, pero la pandemia, a diferencia de lo que pueda parecer, nos ha permitido subir en número de participantes. Y esto es debido a que hemos hecho un gran trabajo para adaptarnos y cumplir con toda la normativa, reduciendo grupos, adoptando medidas de prevención contundentes…, lo que ha hecho que la gente confíe en nosotros y en nuestro sistema. Esperemos seguir así y que continuemos creciendo”, manifiesta Hernández.

En ese futuro, tendrá mucho que decir Miren. “Lo que más me costó aprender fue la técnica, porque, después, aplicarla cuesta poco. Sin embargo, con constancia y esfuerzo, todo se saca adelante“, sentencia. Esas son, sin duda, sus señas de identidad.

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